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Número - 820

  • Estas imposiciones no solucionan los problemas de competitividad de Estados Unidos, sino que implican inflación y menos producción, añade el senador Reyes Carmona.

 

El presidente de la Comisión de Seguimiento a la Implementación y Revisión del T-MEC, Waldo Fernández González, sostuvo que, ante la posible imposición de aranceles del 25 por ciento por parte de Estados Unidos a la exportación de acero y aluminio mexicanos, el Senado de la República debe cerrar filas para defender a esa industria, pues representa una de las principales fuentes de empleo del país.

 

En reunión de trabajo entre representantes del sector automotriz con integrantes de ese órgano legislativo y de la comisión de Economía, el senador añadió que la industria siderúrgica y de aluminio no representa una amenaza para la Unión Americana, puesto que México y esa nación son mercados complementarios.

 

“México no es la causa de los problemas de la industria siderúrgica estadounidense, pero si Estados Unidos se empeña en imponer aranceles a un socio comercial y aliado confiable como México, entonces es importante que el Senado de la República haga una manifestación apoyando a estas industrias”, enfatizó

 

En ese sentido, Waldo Fernández se pronunció porque ambas naciones exploren mecanismos y formas de colaboración dentro del T-MEC para trabajar en oportunidades, retos y riesgos comunes que enfrentan como región; “necesitamos enfrentar juntos la creciente amenaza del comercio desleal. No podemos hacerlo aislándonos o castigando a uno de los aliados estratégicos”.

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Por su parte, el presidente de la Comisión de Economía, Emmanuel Reyes Carmona, señaló que los aranceles son “un balazo en el pie y no pueden ser vistos como una política multipropósito”, pues no solucionan los problemas de competitividad de Estados Unidos, sino, por el contrario, son el camino hacia la inflación y una menor producción.

 

Explicó que, en la actualidad, ningún mercado puede prosperar sin que los mercados reciban insumos de otras partes del mundo o accedan a otros mercados con fines de exportación; no obstante, a pesar de la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles al acero y aluminio nacionales, el senador consideró que México está preparado para cualquier escenario que se presente.

 

Representantes del sector automotriz mexicano, por su parte, insistieron en proteger a esa industria ante la imposición de aranceles, por el considerable crecimiento que ha tenido en los últimos años y que ha puesto a México en competencia con países como Alemania, Japón y España.

 

Tal es la relevancia de la producción de automóviles en México, que incluso fue factor determinante para que se lograran las negociaciones del TLCAN en los años noventa y del reciente T-MEC, aseguró Juan Pablo Calderón Patiño, asesor de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores.

 

Francisco González Díaz, presidente ejecutivo de la Industria Nacional de Autopartes, advirtió que independientemente del impacto para México, si Estados Unidos implementa aranceles al acero mexicano el precio promedio de los coches en ese país se incrementará en tres mil dólares en promedio, además de que necesitará crear por lo menos 18 nuevas fábricas automotrices e invertir más de 50 mil millones de dólares en el sector.

 

El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones, Rogelio Arzate, recordó que solamente Norteamérica hace el 98.7 por ciento de las exportaciones de vehículos de este tipo, por lo que el T-MEC es relevante para la industria automotriz mexicana.