COMISIÓN PERMANENTE
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Número - 090

  • “Un pueblo que honra sus raíces construye un mejor futuro”, expresó Ana Rosa Dionisio.

 

En la sesión de la Comisión Permanente de este miércoles, Ana Rosa Dionisio Gregorio, representante mazahua, reconoció que en los últimos años el Gobierno federal impulsó una visión de justicia social que colocó a los pueblos originarios en el centro de la vida pública del país.

 

Al respecto, la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juarez, agradeció el apoyo de las y los legisladores que cada semana coadyuvan a que una persona que habla alguna de las 69 lenguas originarias emitan un mensaje en este órgano legislativo.

 

Desde la tribuna de la Comisión Permanente, Dionisio Gregorio comentó que los beneficios son visibles, porque las comunidades originarias cuentan con mayores oportunidades para decidir sobre su propio desarrollo, fortalecer su identidad y preservar su patrimonio cultural.

 

Consideró que el logro más importante no se refleja únicamente en las obras o en los programas; “se refleja en la dignidad recuperada con el reconocimiento constitucional de nuestros derechos y las políticas públicas dirigidas al fortalecimiento de nuestras comunidades”.

 

“Por ello, expreso mi más sincero reconocimiento y agradecimiento al expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por haber impulsado una visión de justicia social que colocó a los pueblos originarios en el centro de la vida pública del país. A nuestra presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, por dar continuidad a ese compromiso histórico y fortalecer las acciones encaminadas al bienestar y la dignificación de comunidades indígenas”, expresó.

 

Sin embargo, Ana Rosa Dionisio, representante mazahua de la comunidad de Guadalupe Cachi, Municipio de Ixtlahuaca, Estado de México, subrayó que el reconocimiento no significa que el camino haya terminado.

 

Agregó que, como pueblos originarios también son parte de la transformación de nuestro país y enfrentan los desafíos de un mundo cada vez más globalizado, por lo que tienen la responsabilidad de adaptarse a los nuevos tiempos, pero “sin renunciar a nuestra esencia”.

 

En ese sentido, dijo que muchos de los integrantes de estas comunidades son profesionistas, investigadores, ingenieros, docentes, médicos, emprendedores y servidores públicos, y con ello han demostrado que el conocimiento académico y la sabiduría ancestral no son opuestos, sino complementarios.

 

“Un pueblo que honra sus raíces construye un mejor futuro. Y mientras exista una mujer, un hombre, una niña o un niño que siga hablando mazahua, bordando nuestra historia o transmitiendo nuestras tradiciones, nuestro pueblo seguirá vivo”, concluyó.